Son las 7 de la tarde, todos me buscan y yo sigo en pijama. El móvil pita desde esta mañana, pero me he convertido en experta en ignorarlo. Quién me hable me da igual, porque desde donde tú estás sé que no hay cobertura, al menos no para hablar con nosotras. Te fuiste ayer y mamá ya te echa de menos. Sabes cómo es, no se rinde fácil, intenta simular que no nota que no estás. Pero a quién vamos a engañar: te fuiste. Yo también te echo de menos, hermanito. Y todo por tus malditas prisas por seguir a papá.
¿Quieres hacerme un favor? Ya que eres menos cabezón, encárgate tú de que vuestra causa justa no os mate. Vuelve pronto, hermanito.
Para todas esas vidas que soñé que llevaría, y que nunca llevaré. Las posibles vidas de mí, antes de que decidiera ser yo.
Porque había descubierto que era más feliz en mundos que no existían, que en la propia realidad.
jueves, 26 de junio de 2014
Cartas a lo lejos 21 de Mayo
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