Te levantarás y no estaré. Habré dejado todo por hacer: los platos sin fregar, las camisas sin planchar, el pasillo por barrer. Y aún quedará tu turno: limpiar el polvo, arreglar el baño, ordenar el cuarto. Pero no recordarás ni hacer la cama, preferirás buscarme entre las sábanas. Búscame en la ducha o haciendo café, fumando un cigarro en la cocina o dormido en el sofá otra vez. No estaré. (Me) buscarás en mis cosas: ahí están. No he cogido nada, me he ido con mi nombre a cuestas. Ahí estará mi móvil, en alguna estantería olvidada. Estarán mis llaves, dejándome encerrado fuera del portal. No encontrarás mi cartera: lo único que llevo conmigo es mi identidad. No habré tocado las maletas, a estas alturas esto también lo comprobarás. Sabrás que he huido. Con lo puesto, es mi estilo.
Llevo horas fuera, más de las que tú sabes. ¿Por qué crees que me has perdido? Suena el timbre ¿quién será? Soy yo, ¿esperabas a alguien más? Solo he ido a trinar un rato con otros pájaros. A amanecer en paz lejos del estruendo de la ciudad y el silencio de una cama que dormita.
Estabas tan hermoso cuando me fui. Estabas en paz. Todo estaba en paz. Ahora la ciudad es frenética. Tú eres frenético. Aún es hora de desayunar.
Para todas esas vidas que soñé que llevaría, y que nunca llevaré. Las posibles vidas de mí, antes de que decidiera ser yo.
Porque había descubierto que era más feliz en mundos que no existían, que en la propia realidad.
sábado, 2 de mayo de 2015
Búscame sin miedo
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